Noventa céntimos.
La pareja se casa, y luego de un año, la mujer vuelve a la casa de sus padres y se queja al papá -ya no puedo con mi marido-, que pasa dice el padre; es que ya no aguanto, mucho le gusta el sexo contranatura; imaginate que cuando empezamos mi ojito parecia como de diez centimos, ahora despues de un año, mi potito parece como de un sol; y el padre le dice; ¡¡¡hay hija, por noventa céntimos haces problemas!!!!.